domingo, 14 de septiembre de 2008

Mantequilla casera.



Cuando era pequeña, en mi casa había vacas. Dos o tres, más que nada para tener leche para el consumo propio de la familia. Eso era lo habitual en la mayoría de aldeas de Galicia. Recuerdo haber probado a ordeñar a mano alguna que otra vez, y también un enorme cubo de leche cruda en el frigorífico, que al cabo de unas horas tenía una capa de nata de varios centímetros.
De vez en cuando, mi madre utilizaba la nata para hacer mantequilla. Había que "mazar" la nata en una especie de lechera de madera en la que se introducía un disco - también de madera- unido a un palo; en la tapa de ese recipiente había un agujerito centrado que permitía subir y bajar el disco desplazándolo manualmente, logrando con ello la mantequilla. Yo creo que en realidad mi madre hacía la mantequilla de esa manera sólo porque a nosotros nos encantaba ver el proceso y la magia del momento en que la nata montada pasaba a dividirse en suero -líquido- por un lado y mantequilla por otro.




Pues el caso es que mi hija pequeña llevaba mucho tiempo pidiéndome que hiciéramos mantequilla en casa. Ella la había visto hacer en una excursión a una granja-escuela (esos sitios donde los niños de hoy en día aprenden que la leche no nace en los briks) y, fascinada por la magia de la mantequilla, insistía en hacerla en casa.

Para hacer mantequilla necesitaremos un sólo ingrediente: nata. Ojo, porque muchas de las que se venden tienen un porcentaje de grasa demasiado bajo. Tiene que tener al menos un 35% de grasa, en los briks aparece ese dato. Además, suelen ser las que especifican "nata para montar". De todas formas, lo mejor en comprobar el porcentaje de nata.
Y el proceso: batir la nata (a mano o con cualquier tipo de batidora o robot de cocina), que en primer lugar se montará y luego llegará un momento en que se separará el suero (un líquido blanco) de la mantequilla (unos grumos amarillos flotando en el suero). En ese momento, colamos y la lavamos en el mismo colador hasta que el agua salga transparente, de esta forma nos habremos quedado sólo con la mantequilla.






Y aprovechando que en Ikea había comprado esta mermelada de bayas boreales - según el cartel de Ikea - o frambuesas boreales -según la etiqueta del bote- o moras boreales -según wikipedia-, me preparé unas riquísimas tostadas...



3 comentarios:

  1. Ohhhhh... me ha entrado la nostalgia de la infancia. Yo también tuve esas vivencias, Y qué rica estaba aquella mantequilla

    Me zamparía esa tostada ahora mismo

    Besos. Ana

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  2. Como ya te he comentado esa mantequilla tiene una pinta deliciosa... yo soy adicta y me ha encantado leer tus recuerdos:) Besos

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  3. Muchas gracias por vuestros comentarios, la verdad es que hay muchos recuerdos de la infancia que son en forma de sabores....

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